martes, 5 de octubre de 2010

Una mirada al curioso mundo de las manías que tienen las personas

Comerse las uñas, mirarse mucho al espejo o evitar pisar líneas en aceras derivarían en patologías. Si eres es de los que evita pisar las líneas de las aceras, se lava compulsivamente las manos o lleva sus propios cubiertos a los restaurantes, como Melvin Udall, el personaje de Jack Nicholson en la película Mejor imposible, usted tiene manías.



"Las manías son comportamientos, rituales y acciones, repetitivas y recurrentes, por medio de las cuales los individuos tratan de calmar su ansiedad", explica el médico psiquiatra José Daniel Puche. "En los afectados por manías -dice el psiquiatra Rodrigo Córdoba-, estos actos motores involuntarios, persistentes y automáticos, predominan sobre la razón". Pueden ocurrir por el exceso en la producción de dopamina (un neurotransmisor del sistema nervioso central) o por razones psicológicas, cuando el cerebro echa mano de ellas para adaptarse a la tensión. De hecho, los picos de estrés agudizan las manías. En algunos casos, el problema no pasa de ser una especie de tic leve; en otros, pueden convertirse en enfermedades, adicciones, en un trastorno obsesivo de la personalidad o en un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).

Clasificación de las manías

El dedo de la nariz
Comerse las uñas , hurgarse la nariz o la oreja, tocarse la cara o el pelo son hábitos que generalmente aparecen en la etapa infantil. "Estas manías pueden, en algunos casos, evolucionar hacia neurosis", señala Puche.

Cuidadito me desordena Aquí
Ordenar los libros del más grande al más pequeño o alinear los cuadros de la sala de manera milimétrica y ser excesivamente rigurosos con la puntualidad. "Generalmente, a los maniáticos del orden, el desorden les genera conflicto y ansiedad", dice Puche.

Limpio, todo limpio
La constante necesidad de lavarse las manos, bañarse, barrer y limpiar. También el temor a darles la mano a otros o a tocar objetos de uso público, como barandas y sillas de buses, teléfonos o incluso monedas y billetes. Asco por las secreciones y excrementos corporales. Técnicamente el temor a los microbios se llama misofobia y personalidades como Michael Jackson y Howard Hughes (quien es retratado en la película 'El aviador') lo padecían.

¿Cerré la puerta?
Como en el caso anterior, estas conductas buscan que el individuo tenga la ilusión de controlar y protegerse del caos y de los peligros del mundo exterior. Una persona que revisa el gas, el agua y las cerraduras seis veces antes de salir de su casa -e incluso se devuelve de la oficina para verificar de nuevo- ejemplifica estas manías.

Repetir, repetir y repetir
Son rituales, hábitos que le dan seguridad a la persona en sus acciones. En la comida: primero comer el arroz, luego la carne y finalmente, la verdura. O ponerse siempre las medias primero al vestirse, o ir por la misma ruta al trabajo o leer una revista de atrás para adelante. Igualmente, las supersticiones como no pasar por debajo de una escalera, o levantarse con el pie derecho podrían clasificarse dentro de este tipo de manías.

El límite:
¿Cuándo se consulta? Usualmente, las manías se incorporan en el funcionamiento cotidiano, a grado tal que no se notan. Cuando se vuelven incapacitantes o entorpecen de algún modo la cotidianidad, es necesario consultar con un profesional en salud mental. Dependiendo del grado del problema, el tratamiento puede fundamentarse en intervenciones psicológicas simples; uso de medicamentos para frenar la ansiedad y equilibrar emociones, y procesos de psicoterapia más complejos. La retroalimentación hace que las personas sean conscientes y traten de bloquear las manías.

Alejandro Fernández. Diario EL TIEMPO

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