lunes, 4 de octubre de 2010

Mundos Paralelos


Stephen Hawking sostiene en su libro 'El gran diseño' que existen otras realidades a la nuestra. La idea de universos múltiples ya no es tan descabellada como se creía antes.

Hace unas semanas, Stephen Hawking causó un enorme revuelo con su nuevo libro, El gran diseño, pues afirmó que Dios no era necesario para la creación del cosmos. Ese alboroto hizo opacar las tesis centrales de la obra, como su explicación de la teoría M, o teoría de todas las cosas, que también provocó ácalorados debates entre las comunidades científicas. Lo fascinante es que en el marco de la teoría M el universo en el que se encuentra el planeta Tierra sería parte de una serie infinita de universos o multiversos, una idea que si bien en un principio no gozaba de aceptación, hoy cuenta con el respaldo de la comunidad científica.

La teoría de todas las cosas es una búsqueda científica que lleva muchos años. Pretende unificar todas las fuerzas de la naturaleza en un marco coherente que integre la teoría de la relatividad de Einstein, que describe la gravedad, con la teoría de la mecánica cuántica, que explica las fuerzas que rigen a los átomos. La primera candidata fue la teoría de cuerdas, propuesta en los años 70. Según este enfoque, habría seis o siete dimensiones que se sumarían a las tres ya conocidas de espacio y tiempo. Pero en los años 90, los físicos notaron un problema, y es que la teoría tenía al menos cinco versiones, y, como dice Hawking, "para aquellos que defendían esta como la teoría unificadora del todo, tener cinco versiones constituyó una vergüenza".

La teoría M hiló las cinco versiones de la teoría de cuerdas. Según Hawking, M podría no ser una teoría en el estricto sentido sino una red de teorías, como un mapa en donde están representadas las regiones del mundo. Para entenderlo, los científicos dan el ejemplo de un grupo de ciegos que están frente a un elefante, en el que cada uno palpa apenas una parte del organismo: uno, la cola; otro, la nariz; otro, las patas, y así sucesivamente. "Cada uno tiene una versión real del animal aunque cada una es diferente", dice Alejandro Jenkins, físico y cosmólogo del Massachusetts Institute of Technology.

De esta forma, la teoría M sería una familia de teorías interconectadas y cada una describiría su propia versión de la realidad. No hay consenso sobre qué pueda ser la letra M. Unos dicen que corresponde a 'membranas', pero Hawking dice que equivale a 'maestra', 'milagrosa' o 'misteriosa'.

Ambas hipótesis, tanto la de cuerdas como M, conducen a la idea de que un universo con condiciones perfectas para la vida no es exótico. La misma idea del Big Bang, una teoría ampliamente aceptada hoy, favorece esta noción. El proceso de creación del universo parece haber sido una explosión cuántica que ocurrió hace 14.000 millones de años. En los primeros instantes de este gran estallido el universo era una masa muy densa que no permitía el paso de la luz, pero tiempo después vino un momento de enfriamiento suficiente como para que pudiera entrar. Pero la teoría del Big Bang no lo explica todo, y uno de los misterios ha sido conocer por qué la distribución del universo es casi uniforme. "En cualquier dirección veo la misma densidad de galaxias que se formaron tarde en la historia del universo. Las primeras estrellas lo hicieron 400 millones de años después del Big Bang, cuando el universo ya se había expandido", señala Jenkins. Para entender lo que pasó, Allan Guth, del Massachusetts Institute of Technology (MIT), propuso en 1980 la teoría de la inflación cósmica. Este proceso de rápida expansión del universo habría ocurrido en micromilésimas de segundos a partir del momento en que el tiempo se empieza a contar y duró apenas un pequeñísimo instante bajo la influencia de una fuerza misteriosa de presión negativa. Así, el universo se infló más rápido que la velocidad de la luz. "Comenzó como una región diminuta en un espacio-tiempo, y esa región homogénea experimentó un periodo breve de crecimiento exponencial. Como ocurre al inflar una bomba, esta también lleva a que el universo adquiera una geometría muy plana, sin arrugas", explica Jenkins. Hoy, sin embargo, se sabe que el universo no es perfectamente homogéneo, sino que tiene cierta estructura.

El planteamiento de los científicos es que ese proceso de inflación cósmica pudo haber sucedido no una sino infinidad de veces, y por lo tanto se habrían formado otros universos que se llamarían de bolsillo o de burbuja. "Para entender el tema hay que imaginar la espuma de jabón. Nuestro universo sería una sola de esas burbujas", dice Jenkins. No obstante, existen al menos otras dos propuestas más de universos paralelos.

Según Juan Manuel Tejeiro, físico cosmólogo de la Universidad Nacional, todos los universos son probables y "serían infinitas las posibilidades". Y en ese infinito espacio habría infinitas copias de la Tierra. Incluso se habla de que en algún universo paralelo exista una copia suya en este mismo momento, que también está leyendo este artículo. Aunque algunos científicos creen que se requirió de ciertas condiciones únicas para que el universo que se conoce albergara vida, algo que se denomina el principio antrópico, Jenkins y sus colegas han encontrado que en teoría, aun alterando ciertas variables, mundos distintos al de este universo también podrían ser escenarios para la vida orgánica. Pero difícilmente los terrícolas algún día sabrán de esos otros universos, debido a que cada uno se forma violentamente y se expande tan rápido que la luz de esa región nunca llegaría de un extremo al otro. "Es como si una persona corriera en una pista que se estira más rápido que lo que ella puede correr. El atleta nunca llegará a su destino".

Al combinar la teoría de la inflación cósmica con la teoría M, lo que resulta es la posibilidad de que los otros universos podrían manifestar leyes físicas diferentes a las del nuestro. De hecho, algunos cosmólogos piensan que el Big Bang fue un proceso en el que el vacío en que se encuentra la galaxia surgió de un vacío con mayor energía, que constituía un universo previo al actual.

Estas teorías se mueven en la frontera de la física teórica, pero han ganado respeto. Aun así son peligrosas en el sentido de que para la ciencia solo lo que es probable existe. "La alarma es que postula la idea de multitudes de universos que no se pueden observar, lo que hace esta idea inestable.", dijo a New Scientist George Ellis, físico teórico de la Universidad de Cape Town, en Sudáfrica.

La buena noticia es que el mundo se encuentra en un momento excepcional en el estudio de la física. Gracias a la tecnología de telescopios como el Planck y al acelerador de partículas de Hadrones en Cern, donde se están reproduciendo las condiciones del Big Bang, es posible que se revelen las fuerzas escondidas en el universo, y aún más, se explique cómo serían las leyes físicas de otros. Se calcula que la información que ofrezcan los experimentos que se adelantan en Cern equivale a 100.000 DVD por año. Por eso, se prevé que no habrá un momento 'eureka' sino que será necesario que toda esa información se analice poco a poco, pero desde ya esos experimentos parecen predecir la existencia del bosón de Higgs, la partícula más pequeña, que explicaría cómo la materia adquiere masa.

Mientras estos modelos se puedan corroborar en experimentos en la Tierra, dice Tejeiro, la polémica seguirá viva. La teoría de la inflación y de los universos paralelos es posible, explica el experto, "porque la expansión rápida luego del Big Bang ocasionó que unos puntos en el universo se distanciaran rápidamente del nuestro. Por eso es que ciertos puntos de luz nos han llegado pero otros no, porque no han tenido tiempo de aparecer en el horizonte visible". En ese sentido, como dice Hawking, los seres humanos siguen siendo como peces en un acuario redondo, probablemente viendo una realidad distorsionada en relación con la que otro organismo podría percibir si estuviera fuera de ella.

Fuente: semana.com

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